Huerto escolar: ¿Qué aporta en la etapa infantil?

La experiencia que brinda a los niños poder disfrutar de un huerto ecológico en su escuela infantil es sumamente enriquecedora. A través de las actividades básicas que se realizan en un huerto escolar se fomenta el contacto con la naturaleza, la diversión al aire libre, el respeto por el medio ambiente, el conocimiento y cuidado de las plantas, y la mejora de los hábitos de alimentación y autonomía.

Os enumeramos cuáles son los valores y competencias más importantes que desarrollan los niños con las rutinas del huerto:

 

  • Crean lazos afectivos con el mundo natural y sensibilidad con el entorno, disfrutando y respetando la naturaleza.
  • Conocen a través de los cinco sentidos los productos que da la tierra (formas, texturas, olores, tamaños y colores), su origen, evolución y el proceso que se sigue, desarrollando así, la observación, el esfuerzo y la paciencia.
  • Desarrollan habilidades motrices, con actividades como remover la tierra usando tanto las manos como palas o rastrillos, trabajando de esta forma, su desarrollo motor y su motricidad fina y gruesa, tan importante para ellos en esta etapa de desarrollo.
  • Aprenden de manera lúdica sobre el trabajo en equipo, la cooperación y la responsabilidad, cuidando de las diferentes herramientas, plantas, flores y verduras.
  • Consolidan el hábito de una alimentación saludable, al fomentar el consumo de alimentos frescos, en especial frutas y verduras.
  • Desarrollan conocimientos y vocabulario, al enseñarles sobre las diferentes plantas, verduras y hortalizas, así como de las partes de las plantas y los procesos de la siembra; y refuerzan de una forma atractiva contenidos paralelos: matemáticas, colores, olores, texturas.
  • Se inician activamente en la utilización de materiales reciclados para construir los diferentes elementos del huerto y su decoración.
  • Adquieren nuevos hábitos y rutinas con actividades como cultivar, plantar, regar y recoger los productos obtenidos.
  • Disfrutan del sol, del aire libre, se mueven y corren libremente por el espacio exterior.
  • Viendo crecer los planteles plantados, aprenden que lo que más valor tiene en esta vida conlleva tiempo y esfuerzo.

En definitiva, los beneficios de involucrar a los niños, desde la etapa infantil, con las rutinas y  actividades de un huerto escolar contribuye de forma positiva al desarrollo de sus habilidades y competencias motoras, cognitivas y sociales.

 

¿La escuela infantil de vuestro pequeño tiene huerto y espacios al aire libre?